TEMAS y SUBTEMAS

0.0 Introducción

2.1 Tipos de documentos: surgimiento de las publicaciones periódicas

2.2 Bibliotecas

2.3 Soportes



EVALUACIÓN FINAL

Historia del Libro y de las Bibliotecas II

UNIDAD II: Siglo XVII y XVIII: EUROPA Y NUEVA ESPAÑA
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Ramiro Lafuente López



2.2 Bibliotecas


El siglo XVII los bibliotecarios profesionales favorecieron la conversión de las bibliotecas en instrumentos de trabajo al servicio de la cultura. Insistieron en la necesidad de contar con un porcentaje permanente de presupuestos para la compra de libros, además de haber hecho grandes esfuerzos porque la colección pudiera ser utilizada y aprovechada de la mejor manera. De esta forma, la actividad del bibliotecario quedó centrada en la adquisición de obras y el asesoramiento a los lectores.


Es esta la época durante la cual se crean los catálogos alfabéticos de autores y de materia, distintos para impresos y manuscritos. El catálogo de materia era al que se daba mayor importancia, porque los lectores lo utilizaban con mayor frecuencia. El de autores tenía una consideración secundaria: conocer las obras de un autor que hay en la biblioteca para evitar la compra de obras repetidas y facilitar a las personas que estén interesadas en la relación de obras en él dispuestas1.

Es también durante el siglo XVIII que crecen las universidades y con ello la demanda de libros para la enseñanza, que se sustentaba fundamentalmente en torno al uso de las colecciones bibliotecas. También cambia en el contenido temático de los libros. Los temas religiosos descienden notablemente y los libros en lenguas vernáculas aumentan frente a los escritos en latín y griego, lo que favorece la circulación del libro.


Un aspecto relevante de los siglos XVII y XVIII, fue la apertura de bibliotecas universitarias y las bibliotecas nacionales por parte de algunos gobiernos, a continuación mencionamos algunas de ellas:


Biblioteca de Bodleian, Cambridge y Trinity College


A principios del siglo XVII se inaugura la biblioteca de la universidad de Oxford, llamada Bodleian en honor de Thomas Bodley, quien en 1598 se ofreció para costear su instalación, proporcionar los libros y atender los gastos. La Biblioteca Bodleian se inauguró en 1602 con cerca de 300 manuscritos y 1700 impresos, cantidad que había triplicado en 16062.


Antes de morir, Bodley dejó bienes suficientes para que se pudiera pagar al personal e incluso adquirir libros. Hoy esta biblioteca posee aproximadamente cuatro millones de impresos, 40000 manuscritos y 20000 documentos y ha mantenido su función como gran biblioteca3.


Biblioteca de la Universidad de Harvard


En 1638 se inició la biblioteca del College de Cambridge, Massachusetts, posteriormente la universidad de Harvard. Su biblioteca se formó con un donativo de 380 volúmenes de John Harvard, legado al que se agregaron los donativos de varios personajes ingleses. En 1895 alcanzó los 300,000 volúmenes y veinte años más tarde llegaba casi a los 700,000. Hasta la fecha, ha sido necesario construir diversos edificios para albergar los 10 millones de volúmenes que posee.


Biblioteca de la Universidad de Dublín


Una biblioteca importante de esta época, fue la biblioteca de la universidad de Dublín, creada por la reina Isabel de Inglaterra en 1592. La biblioteca del Trinity College pronto alcanzó los 7,000 volúmenes, en su mayoría obras teológicas y escritas en latín. Fue creciendo por el ingreso de bibliotecas completas formadas muchas veces, por bibliófilos eruditos.


Desde 1801 gozó del depósito legal de todo lo que se publicaba en el Reino Unido y en la actualidad sigue siendo la mayor biblioteca irlandesa y posee más de un millón de volúmenes impresos y 2,000 manuscritos.


La Biblioteca Ambrosiana de Milán


Fue fundada por el cardenal y arzobispo de Milán, Federico Borromeo. Esta biblioteca ocupaba una amplia sala abovedada, de altos techos decorados con pinturas y sus libros no estaban ordenados por materias, aunque los manuscritos se encontraban aparte de los impresos.


Los fondos iniciales de esta biblioteca ascendían a unos 30,000 impresos y 15,000 manuscritos. De acuerdo con los deseos de su fundador, tendrían acceso a ella los estudiosos que gozaban de gran libertad para leer libros y manuscritos.


Aunque en el Breve del papa Paulo V que instituye la Biblioteca Ambrosiana, de Milán (1609), se hablaba que la misma estaba principalmente al servicio del Colegio de Doctores, en realidad estaba abierta a todos, conforme se preescribía explícitamente en las Constituciones de su fundador, el cardenal Federico Borromeo: ad omnium usum. Si bien es cierto que en ese mismo texto se prohibía la comunicación con los libros que contuviesen ideas religiosas peligrosas, y que, de la junta de doctores que la regía, al menos4 cuatro debían ser teólogos y escribir cada diez años un tratado en alabanza de la Virgen, no es menos cierto, como confirma Naudé en su Advis, que estudiosos y simples lectores gozaban en ella de gran libertad para el uso de libros y de manuscritos.5 Aunque la biblioteca no siempre dispuso de recursos elevados, ha continuado recibiendo donativos y en la actualidad cuenta con cerca de 800,000 volúmenes.


El British Museum y la labor de Antonio Panizzi


El British Museum, la biblioteca nacional inglesa, se creó en 1753 y pronto llegaría a ser una de las más grandes del mundo. Su creación obedeció a la oferta hecha al Parlamento por los testamentarios de Sir Hans Sloane, que fue presidente de la Royal Society y había dejado a su muerte una gran biblioteca (3,488 manuscritos y 40,000 impresos) y una gran colección de objetos curiosos, desde fósiles, plantas y minerales hasta medallas, con la pretensión de que se preservara todo junto, de ser posible en Londres, para el progreso de la humanidad y las ciencias6.


A esta colección se unieron otras tres. La primera fue la de los condes de Oxford, con 7,000 manuscritos, 40,000 documentos, 50,000 libros impresos y 400,000 folletos. Una más fue la de Robert Bruce Cotton, formada por manuscritos y libros de bibliotecas monásticas destruidas en los reinados de Isabel y Jacobo I. Sus obras no eran muchas, pero sí valiosas. La última de las tres fue la de Palacio, que donó el rey Jorge II en 1757, formada por unos 9,000 impresos y 2,000 manuscritos7.


Ante estos hechos, el Parlamento vio la necesidad de adquirir un edificio para albergar allí los documentos, además nombró un Consejo que se ocupara de dirigir la institución. Aunque si bien la estructura del Consejo otorgó un buen apoyo para el buen servicio de la biblioteca, tardó casi un siglo en llegar a ser una institución importante. Puede decirse que su renovación se debió a la labor realizada por Antonio Panizzi, emigrante italiano que llegó a Inglaterra en 1823.


Panizzi ingresó en 1831 en el departamento de libros impresos del British Museum, del que seis años después fue nombrado jefe y posteriormente Principal Librarian o director. Durante este cargo, procuró el cumplimiento del depósito legal y sentó las bases necesarias para formar una de las colecciones más grandes del mundo. También adquirió la producción más importante de todos los países y se esforzó por dar un equilibrio a la colección, pues a su llegada, encontró numerosos manuscritos y libros latinos y griegos, pero faltaban muchos libros modernos extranjeros.


Gracias a la llegada de tantos volúmenes, se construyeron e inauguraron nuevos locales en 1857. Junto con esto, mejoró la situación del personal y se prestó mayor atención para la solución de los problemas de catalogación. Además de su labor en la Biblioteca del Museo Británico, Panizzi comenzó a luchar porque las bibliotecas estuvieran al alcance de todos, pues pensaba que era obligación del estado el proveer de estos servicios a los habitantes8. Ideas como esta serían posteriormente el sustento de la creación de bibliotecas públicas.


La antigua biblioteca del British Museum, se subdivide en el departamento de libros impresos, el de manuscritos y el de libros impresos y manuscritos orientales. El departamento de manuscritos alberga numerosos papiros egipcios, griegos y latinos, códices antiguos y medievales y sellos. El de libros impresos y manuscritos orientales contiene cerca de 500,000 monografías, 37,000 volúmenes de manuscritos y numerosas publicaciones oficiales y series en todas las lenguas de Asia y en casi todas las africanas9.


ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE


1.- Describe los cambios que se observan en las bibliotecas durante el siglo XVIII.


2.- Lee la parte denominada: La arquitectura de la biblioteca, que forma parte del libro: Svend Dahl. Historia del libro. 2a ed. México: Alianza Universidad, 1998. 316 p., que se encuentra en sección de lecturas (archivo: svend121.zip)


Describe los cambios que sufre la arquitectura de la biblioteca


1 Hipólito Escolar Sobrino. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1990., p. 311.

2 Hipólito Escolar. Op. Cit., p. 312.

3 Hipólito Escolar. Op. Cit., p. 315.

4 Molina Campos, Enrique. &ldquoIdeologías y biblioteconomía&rdquo. En. Revista General de Información y Documentación. &ndash v. 3, n. 2 (1993) p. 31.

5 Ibid., p. 32.

6 Hipólito Escolar. Op. Cit., p. 359.

7 Hipólito Escolar. Op. Cit., p. 359

8 Thompson, James. Op. Cit., p.73.

9 Hipólito Escolar., Op. Cit., p. 364.





Última actualización: 06 de Noviembre de 2005

 

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