TEMAS y SUBTEMAS


0.0 Introducción

1.1 La imprenta

1.2 Soportes

1.3 Bibliotecas

EVALUACIÓN FINAL

Historia del Libro y de las Bibliotecas II

UNIDAD I: EL RENACIMIENTO: EUROPA
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Ramiro Lafuente López



1.3 Bibliotecas


En siglo XV adquirieron importancia las bibliotecas formadas por los bibliófilos, que se sintieron inclinados a adquirir ejemplares de libros con características especiales. La bibliófila tuvo así una doble dirección: se orientó a la recopilación de manuscritos bella y ricamente presentados, como un medio para su buen gusto y riqueza, aunque también propicio el interés por el descubrimiento, captura y copia de textos desconocidos o difíciles de encontrar, de escritores clásicos latinos y griegos.


Al presentarse durante el Renacimiento la idea de recatar las obras de la antigüedad, se produce un florecimiento de la filología y como resultado la producción valiosas obras, donde se comparaban las diferentes versiones de textos antiguos, tanto de los clásicos griegos y latinos, como de la Biblia y los padres de la Iglesia. Este ambiente social propicia que eruditos como Erasmo de Rotterdam se interesen en formar bibliotecas para apoyar sus estudios. Aunque también se valían del acceso que los potentados les permitían a sus bibliotecas.


Durante el Renacimiento se fortalecieron las bibliotecas privadas, porque era una manera por medio de la cual los poderosos demostraban su poder. Aun cuando muchas de las características que privaron en las bibliotecas durante la Edad Media no se abandonaron en esta época, si se sentaron las bases para un cambio en cuanto a la idea y manejo de las bibliotecas.


En Florencia, en la llamada Vía de los Libreros, se apretujaban una librería con otra, y sobresalía entre ellas la de Vespasiano de Bisticci1. Alrededor de este librero se reunían los mas destacados eruditos; fue un importante personaje para el mundo de las bibliotecas de aquellos años. Todos cuantos le sentían hablar le escuchan con mucha atención, debido a que no solo se limitaba a vender una obra, sino que le agregaba datos sobre la rareza de tal o cual libro; el Papa Nicolás lo había tratado cuando estuvo en esa ciudad, y por lo tanto fue un auxiliar muy valioso para la formación de la colección vaticana; el librero como el Papa, no se limitaban con el conocimiento meramente bibliográfico del libro, sino que aspiraban a que, quienes colaboran con ellos tuvieran el mismo y refinado gusto estético, en cuanto a la encuadernación, tipo de pergaminos, calidad del papel (realizado a mano), tipo d e escritura, iniciales, es decir todo lo importante para constituir un bello manuscrito. Las obras valiosas debían estar encuadernadas, según el criterio de esta Papa humanista, en seda, terciopelo y otras telas valiosas, y decorados con plata, oro y piedras preciosas.


BIBLIOTECA MEDICEO-LAURENZIANA


Se denomina de esta manera a la colección de manuscritos, libros y documentos formada por varias generaciones de la familia florentina Medici. El primer coleccionista y dedicado a los manuscritos y libros, es Cósimo, mas conocido como el &ldquoViejo&rdquo, que vivió entre los años 1389-1464. Pasa se juventud asistiendo a diversos cursos dictados en las lenguas clásicas; entre sus juveniles amistades se destacan otros dos temibles coleccionistas: Niccolo Nicoli y Poggio Bracciolini.


Cósimo colabora en la construcción y equipamiento de tres bibliotecas pertenecientes a comunidades religiosas: San Giorgio Maggiore, en tierras venecianas; San Marco, en Florencia y la de la Badía en Fiesole. Para esta última un notable librero florentino había logrado que sus copistas, realizaran duplicaciones de mas de doscientos manuscritos, en menos de dos años.


La biblioteca de Cósimo tenía a principios del siglo XV unos 63 títulos, la mayoría de autores clásicos greco-latinos. Niccolo Nicoli, que ya hemos mencionado, es uno de los hacedores, por así decirlo de la colección medicea; era propietario de una de las mas grandes bibliotecas florentinas, compuesta por alrededor de seiscientos títulos; era generoso con sus libros, los prestaba con gran facilidad; según Vespasiano tenía al momento de morir, mas de doscientos libros prestados, que eran facilitados mas que nada para ser copiados. Siendo un renacentista nato, tenía como una especie de norma, el ayudar a otros coleccionistas.


Como una especie de compensación salarial por sus servicios a la Casa Medici, Niccolo podía retirar sumas importantes del banco familiar; cuando muere en 1437, deja importantes deudas, que trata de abonar con libros de su colección. Había deseado que sus libros fueran a parar a la comunidad religiosa de Santa María de los Angeles, para el uso de los frailes y de todos los ciudadanos que deseaban tener otras fuentes de conocimientos. Luego de su muerte, el gremio de mercaderes trató de obtenerlos para esa extraoridnaria iglesia que es la Santa Croce, pero Cósimo, el acreedor mas importante era el que tenía mas derecho a la biblioteca de Nicoli; mas que nada deseaba esta colección para entregarla a los padres dominicos, cuyo convento de San Marco había colaborado en reconstruir; se le solicita consejo a Tomaso Parentucelli, sacerdote que se encontraba en Florencia por cuestiones religiosas; este redacta una lista de libros convenientes para un convento. Con este documento en mano, Cósimo obtiene las obras; algunas van a parar a su propia colección privada; el resto fue a parar a San Marco.


El edificio de esta biblioteca fue destruido por un terremoto en 1457; había sido diseñado por Michelozzo; se reconstruye siguiendo las líneas originales; en la actualidad poco se conserva de este edificio y sus colecciones originales, pero conserva una de las mejores salas de lectura renacentistas.


Sus dos hijos, Giovanni y Piero continuaron con la colección; el primero envía por la Europa de ese tiempo un listado de las obras que necesitaba; el segundo, algo más original hace realizar espléndidas encuadernaciones de variados colores, de acuerdo al contenido de las obras, por ejemplo: teología se encuadernaba en azul; gramática en amarillo, etc.


La biblioteca privada de los Medici, es llamada &ldquoMedicea&rdquo, para distinguirla de la que estaba ubicada en el convento de San Marco, de carácter público; la biblioteca familiar pasa a una nueva generación de Medici, encabezada por Lorenzo, apodado &ldquoEl Magnífico&rdquo. Vespasiano da Bisticci indica que es ya tiempo que se erigiera para la misma un edificio especial.


En 1492, año de la muerte de &ldquoEl Magnífico&rdquo se puede pensar que la biblioteca ha llegado a su culminación. Dos años mas tarde, la familia Medici es expulsada de Florencia, sus casas saqueadas y gran número de libros y manuscritos se extravían; se salvan alrededor de mil volúmenes que son llevados a San Marco; no fue tampoco este un lugar tranquilo para ellos, puesto que en una de las diversas revueltas que ocasiona Savonarola en la ciudad, opositores al fraile, intentan penetrar en San Marco, siendo rechazados por un grupo de voluntarios que se había reunido con el fin de defender al convento.

Un hijo de Lorenzo, Giovanni, mas tarde Papa León X, lleva parte de la colección a Roma; un sobrino de este, también sumo pontífice con el nombre de Clemente VII, devuelve los libros a Florencia y encarga a Miguel Angel Buonarrotti un nuevo edificio para la biblioteca, en la cual se pusiera especial cuidado en los materiales bibliográficos y su custodia. Así se levanta, en el claustro de la iglesia de San Loranzo, esencialmente medicea y siguiendo el modelo de la de San Marco. Cuando en 1534 muere el papa Clemente la obra de la biblioteca no estaba aún finalizada; recién en 1571, con cerca de tres mil manuscritos y obras, la biblioteca abre sus puertas.


Durante los siglos XVI, XVII y XVIII aparecen bibliotecas puestas al servicio de un público más amplio. Además se diversifica la oferta bibliográfica mediante el aumento de libros de estudio, medicina, teología y filosofía; así como los de historia, clásicos y los escritos en lenguas vernáculas, lo que ofrece un mayor acercamiento a la lectura.


El libro baja de precio y es posible que lo adquieran un mayor número de personas, gracias al incremento de las tiradas. Se crearon también nuevas universidades en toda Europa, a las que de dotó de biblioteca y en naciones y regiones católicas aumentó el número de establecimientos religiosos que utilizaron el libro. Además, grandes reyes y príncipes crearon grandes bibliotecas.


Después de la importancia que se dio al arte durante el Renacimiento, en estos siglos floreció la ciencia. Autores como Galileo, Bacon, Descartes, Newton, etcétera, llaman la atención y diferencian su trabajo de la filosofía, llevando a Newton a hablar de filosofía natural, para referirse a lo que en la actualidad se conoce como ciencia. Si el Renacimiento llevó a revalorar la cultura clásica, que era el pasado, en este tiempo se procuró forjar el futuro, basado en la investigación de la ciencia. Todo esto lleva a cambios importantes en las bibliotecas


La lectura creció considerablemente en Europa durante el siglo XVI. Entre las bibliotecas creadas por los príncipes en este siglo, han perdurado algunas que hoy tienen categoría de nacionales (la francesa, la bávara y la austríaca) y otras más (Wolfenbüttel, en Alemania y la del Escorial, en España), que mantienen su prestigio y riqueza.


Biblioteca del Escorial


La biblioteca del Escorial fue fundada por Felipe II (1565) con un fondo inicial de 4,000 volúmenes, que fue acrecentándose con donaciones. Además, contribuyeron diversos eruditos en su formación, como el caso de Benito Arias Montano, quien además redactó el primer catálogo de la biblioteca.


La biblioteca fue entregada en 1885 por la Real Casa, a los padres agustinos, quienes desde entonces la dirigen. Ocupa un gran salón rectangular y cuenta con estanterías adosadas el muro, diseñadas por Juan de Herrera. Su bóveda pintada al fresco por Peregrini, representa las artes liberales. Sus fondos ascienden a unos 40,000 volúmenes impresos (de los cuales unos 700 son incunables), 2,000 manuscritos árabes, alrededor de 580 griegos, 2,090 latinos y en lenguas vulgares, 73 hebreos, 12 persas, 9 turcos y 7,000 grabados2.


Biblioteca Nacional de Francia


Otra de las bibliotecas que hasta nuestros días conserva un sitio privilegiado, es la Biblioteca Nacional de Francia. El núcleo central de la biblioteca nacional francesa lo formó la Biblioteca del Rey. Aunque no faltaron reyes franceses que durante la Edad Media reunieron manuscritos, la colección quedó dispersa a principios del siglo XV y comenzó a rehacerse definitivamente a finales del mismo siglo con las obras valiosas que Carlos VIII llevó de su expedición a Nápoles en 1495 y con las que reunió su sucesor Luis XII.


Francisco I reunió su biblioteca privada con la de sus antecesores inmediatos e instaló la biblioteca en Fontainebleau (1547). Su interés quedó también demostrado por la Ordennance de Montpellier (1537), que obligaba a los impresores a entregar a la biblioteca un ejemplar de todas las obras que imprimieran. Esta obligación imitada más tarde por otros países en beneficio de sus bibliotecas nacionales, se denominaría depósito legal y es hasta nuestros días, una de las instancias mediante las que se persigue recopilar la producción de cada país y de contribuir así a la realización de un control bibliográfico universal. La creación del deposito legal en 1537 enriqueció las bibliotecas reales3. Luego de algún tiempo esta biblioteca fue trasladada a París, donde recibió un importante donativo de la biblioteca de Catalina de Medici.


Tras la Revolución Francesa se produjeron cambios relevantes en las colecciones de las bibliotecas francesas, ya que un 90 por ciento cambiaron de dueño. Frente a esta situación, la Asamblea Nacional creó un comité para la reordenación de las bibliotecas, que dictó la creación de depósitos literarios en París y en las provincias, para recoger los volúmenes incautados y seleccionar los más importantes para llevarlos a la Biblioteca Real (que en 1792 se denominó Biblioteca Nacional), que recibió 300,000, lo que la convirtió en la biblioteca más rica y grande del mundo.


El comité también propuso la creación de un catálogo colectivo, la Bibliographie génerale et raisonnée de la France, que debía imprimirse para que los estudiosos conocieran las obras a su disposición en cada una de las bibliotecas. Sin embargo aunque se detalló sobre cómo debía elaborarse, nunca pudo llevarse a cabo porque existieron enormes dificultades para ello, tanto de carácter técnico como económico.


Tiempo después, Napoleón I estuvo muy interesado en hacer de esta biblioteca la gran biblioteca de Europa y por eso, llevó sistemáticamente a París los libros más valiosos que pudo descubrir en las bibliotecas de los países conquistados: Alemania, Bélgica, Italia y España. Después de la II guerra mundial la biblioteca nacional de Francia se concentró en la tradición nacional, por falta de recursos y lo difícil de abarcar todas las áreas del conocimiento4.


En la actualidad esta biblioteca es una de las más grandes del mundo por sus valiosos fondos antiguos y raros, europeos y orientales, que se fueron reuniendo en ella a causa de la rica tradición medieval francesa, de los contactos de los reyes franceses con la Italia renacentista, de la importancia que la imprenta tuvo en el país desde el siglo XV, del interés que despertaron los estudios clásicos y orientales y de las incautaciones del ejército francés en sus acciones militares en el extranjero.


ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE:


Describe los efectos que tuvo la imprenta en el desarrollo de las bibliotecas en el siglo XV


1 Millares Carlo, Introducción a la Historia&hellip op. cit. p. 257-258

2 Millares, Carlo. Op Cit., p. 262.

3 Gérald Grunberg y Alain Giffard &ldquoNew orders of knowledge, new technologies of reading&rdquo. En: Future libraries / R. Howard Bloch and Carla Hesse, editors. &ndash Berkley, : University of California Press, 1995. p. 82.

4 Gérald, Grunberg. Op. Cit., p. 82.





Última actualización: 06 de Noviembre de 2005

 

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